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Por: CEJUPEVI
Hay viajes que se miden en kilómetros, pero otros se miden en la calidad de los momentos compartidos. Recientemente, tuvimos la suerte de vivir cinco días hermosos en la Ciudad de Mar del Plata, y volvemos con el corazón lleno y la energía renovada.
Desde el primer minuto, "La Feliz" nos recibió con su magia característica. No fue solo un viaje más; fue una verdadera celebración de la amistad en la que no faltó absolutamente nada.
Nuestra receta para un viaje perfecto
Diversión sin pausa: entre caminatas por la costa respirando el aire puro del mar y tardes de playa bajo el sol, el tiempo se nos pasó volando.
Risas y juegos: no faltaron las anécdotas compartidas, los juegos que sacaron nuestro lado más competitivo (y divertido) y esas charlas que se extienden hasta la madrugada.
Gastronomía de primera: por supuesto, la comida fue protagonista. Desde los clásicos churros hasta esas cenas frente al mar que nos permitieron disfrutar de los sabores locales.
El "grupo" ideal
Lo más valioso de esta experiencia no fue solo el destino, sino la compañía. Hemos conformado un grupo genial. Logramos esa química especial donde cada momento, por simple que fuera, se transformó en un recuerdo grato y divertido.
La armonía y la buena onda fueron el denominador común de cada jornada. Compartir mates, paseos por la rambla y el simple hecho de estar juntos hizo que estos cinco días fueran mágicos.
¡La cuenta regresiva comenzó!
Nos despedimos de la arena y el mar con una sonrisa, pero con una certeza absoluta: esto no es un adiós, sino un hasta luego. Nos trajimos las valijas llenas de alfajores y la mente llena de recuerdos, pero sobre todo, nos trajimos la promesa de repetir la aventura.
¡El próximo año volveremos! Mar del Plata nos espera y nosotros ya estamos contando los días.


